Descubre cuál es tu forma de amar

La acción de “amar” no es una capacidad universal. La manera cómo tu amas es diferente a la mía y a la de cualquier otra persona. ¿Qué significa esto? Que aquello que activa esa exposición de sensaciones dentro de ti, aquellas acciones que esta explosión te empuja a realizar y aquellos tipos de relaciones que buscas a razón de todo esto, forma una estructura y dinámica única. ¿Por qué? Porque el “amar” no se crea como nuestra capacidad para ver u oír, no es una función que se desarrolla independientemente de otras personas. Si un niño es criado por lobos en un bosque, él desarrollará la capacidad para ver y oír normalmente, pero no así su capacidad de amar.

Thomas Lewis M.D., Fari Amini M.D. y Richard Lannan M.D., en su libro “A general theory of love”, explican que niños/as moldean sus emociones con ayuda de una fuente externa. Ellos almacenan una impresión de cómo el “amor se siente”, la cual les dice qué son las relaciones sentimentales, cuáles son sus funciones y qué se debe de esperar de ellas. Esto quiere decir que todos nosotros, por nuestras crianzas, por las dinámicas familiares que experimentamos al crecer, por el amor o falta de él que recibimos de niños/as, por el estado emocional de las personas que nos rodearon en nuestros primeros años de vida, moldeamos nuestro cuerpo y mente para reaccionar ante cierto tipo de personas y para buscar cierto tipo de relaciones que activen a nuestra forma particular de amar.

Esto es importante: una persona puede moldear su forma de amar haciendo que busque relaciones abusivas, ya que ellas “activan” este sentimiento. Como se declara en ese libro: la mayoría de personas escogerán miseria con una pareja que su “forma de amar” reconoce, en vez del placer de una buena pareja que no lo haga. Se concluye: una persona no puede elegir qué tipo de relaciones desea.

Nosotros, de adultos, buscamos recrear el tipo de amor que recibimos de niños/as. Por otra parte, Helen Fisher Ph.D., en su libro “Why we love”, quien define el amor como “una necesidad psicológica” tan necesaria como el hambre y la sed, explica que elegimos parejas quienes han sufrido traumas similares en la niñez y quienes son similares al padre con quien tenemos conflictos inconclusos desde nuestros años de infancia.

Para finalizar, Ali Binazir M.D., M. Phil, en su libro “The Tao of dating”, explica que todos nosotros tenemos un “auto-concepto” –una idea de quiénes somos y cuáles son nuestros defectos y virtudes– y que nosotros buscamos relaciones que promuevan y que nos briden retro-alimentación que sea consistente a esta idea. Si una persona tiene un auto-concepto negativo, buscará parejas que lo confirmen. Ahora bien, nuestras formas de amar no son cadenas irrompibles, las podemos modificar, pero esto requiere de gran voluntad y esfuerzo.

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